Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005.

Resumen

La casa sin Na-lü

Hoy aún recuerdo a Nah-Lü, tantos años conmigo. Las personas nos hacemos adictos de lo que sea incluso de otras personas. Durante años le surgieron neuras diversas como barrer y limpiar el salón para arreglar su vida, ordenar una por una las camisetas y camisas dispuestas posteriormente en un orden prefijado que aparentemente lo hacía todo más práctico (si no fuera porque tardaba unas tres horas en ordenar), esto le hacía sentirse en paz.
Ella hacía ruido, sonaban los platos y el agua, hacia sonar fuertemente cepillos y dientes, caminar y colocar, descolocar mis cosas. Y entonces había momentos en los que me fastidiaba, curioso quizá que lo recuerde con añoranza. Ella ocupó mi vida de carcajadas o caricias, de siestas al mediodía, de orden frenético, y no recuerdo ni una sensación desagradable de todo aquello. Como una buena hoja de coca, me quedó el buen sabor y no la resaca.
04/10/2005 11:30 #. Tema: Anecdotario Hay 9 comentarios.

Visita a Salif Keita

En realidad lo comprendí todo al verlo en su casa, y es que hay muchos países aún en África que consideran ser albino un estigma de magia, y por eso, para muchos es motivo de desgracia. Para personas así, marginadas por la sociedad, existe un dolor que por alguna parte sale, la libido la llaman los europeos. A Salif el duende le salió por la música, y el dolor de si mismo y el de su tierra le desgarró garganta y manos. Así toca y canta desde entonces, como un verdadero hechicero. Aunque sentado en el suelo de la calle, justo en la puerta de entrada a su casa, no parecía más que un mendigo pidiendo. Yo saludé con la cabeza. Me miró a los ojos y con voz de mujer me preguntó:
- ¿Bahú?.
Yo Asentí.
-Salam malecún.
11/10/2005 19:49 #. Tema: Anecdotario Hay 4 comentarios.

Salif Keita (II)

En su casa no estuvimos mucho tiempo, sólo el que nos dio para tomarnos un té templado y recoger algunas cosas. Después Salif me llevó por la ciudad, de un lado a otro riendo un poco de felicidad y otro por la sensación de los porros que se fumaba cada vez que nos parábamos a hablar con alguien. En Moffou, un bar que tiene en el centro estuvimos además de copas. Salif a pesar de todo se mostraba muy tranquilo y risueño, sobre todo risueño. Hablaba sobre Bob y Paul, y muchos otros que conocía él, y yo de nada... (gracias).

...la conversación nos llevó hasta el mercado de Bamako. Precioso y colorido, aunque digámoslo todo un poco pestilente. Allí hizo unas compras un tanto secretas (ni yo supe qué fue lo que compró, aunque pronto lo comprobaría).

De nuevo en su casa me habló del respeto que debemos tener hacia nosotros mismos para poder respetar a los demás.
-Casi no me atrevo a contradecirte- le dije, -pero he de recordarte que las personas que más se preocupan de sí mismas acaban siendo las que menos respetan a los demás.-
-En mi casa siempre hemos dicho que hay dos tipos de respeto, el de los listos y el de los nobles.- Me contestó.
-¿Y cuál es la diferencia?.-
-Amigo mío, los listos sólo respetan al señor dinero.

En ese mismo momento recordé que hacía poco me habló de que "en su casa había dos tipos de ricos y muchos tipos de pobres". Así que me reí mucho cuando descubrí el misterioso secreto que se hallaba en el recurso. Él rió conmigo pero creó que no se dio cuenta de que nos reíamos de cosas distintas (..., y digo cosas por no decir intervención).

24/10/2005 19:25 #. Tema: Anecdotario Hay 9 comentarios.


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