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Temores

Encontré un papel que hacía las veces de cristal impenetrable de una vieja ventana de Bamako. Me llamó la atención que en una esquina rezaba -"para el libro de los miedos".

En seguida saqué lápiz y papel y apunté con todo detalle los signos, palabras, y manchas que en aquel papel aparecían.

Por un momento
el mundo se detuvo,
todos los semáforos se pusieron en rojo.

La ciudad se vació de espectros
que inundaban los recuerdos
recorridos por detalles.

Esos detalles,
a diferencia de otras ocasiones,
no mostraban nada:
no eran símbolos,
no eran señales que el devenir me trajo,
habían perdido su magia.

Mas si la hubiera
se había vuelto tenue, insípida,
poco significativa.

La vida te separa de la vida
(eso es indudable),
pero hoy,
además,
había perdido el sentido.

Para el libro de los miedos

5 comentarios

Bahu -

Lo sé tengo más de cien años!
Es algo así como una puerta, es verdad... uf! qué habrá al otro lado?

Isa -

Para el libro de los miedos... Tengo esa intención tan metida dentro, tan pegada a la piel sin apenas darme cuenta.
Adquirida sin buscar, esto es una idea encontrada de frente y de un modo preciso en el momento justo, que no robada.
Es un regalo y una puerta...
En ocasiones las cosas cobran sentido de nuevo.
Gracias.

inwit -

Acaso pensabas que te iba a pedir permiso? :P

Bahu -

Vaaale, como siempre te haré caso.

Y una cosa más incluye esto en el libro de los miedos. O te mato. ¿no tienes miedo a la muerte?

inwit -

Esas pausas permiten a veces tomar distancia, adquirir perspectiva, ver colores nuevos. Cuando todos los semáforos se pongan en ambar, podremos ponernos de nuevo en movimiento CON PRECAUCIÓN, no sea que nos atropelle un miedo metálico a doscientos por hora. Besos!