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Resumen

Silvio de oidas (I)

[~audición previa a la lectura ]

Había escuchado algo sobre un joven que hacía cosas por Cuba, algo que atraía mi atención porque era música, alquimia y palabra. Decían que cuando hablaba se mostraba con unas sencillas formas pero que a pesar de eso en el tono de su voz había algo mágico. Así que no lo dudé dos veces y cogí el primer avión que me llevara a Chile.

Allí lo conocí, en un concierto multitudinario que haría que aquel continente estuviera formado por algo más que ciudadanos norteamericanos. Venía conmigo Pablo Espínola Ahmat, un musicólogo español muy amigo mio que deseaba conocer a Silvio. A tan sólo cinco minutos de estar allí, Pablo se volvió con lágrimas en sus ojos y dijo aquello de "...un pueblo olvidado este. Tanta gente aquí que existe, gente como tú y como yo... ¿ese abrazo nos corresponde recibirlo también a nosotros?".

Yo sinceramene no supe qué decirle, pero creo que entendió que nunca se podría devolver todo aquello que se les había arrebatado.

Oí muchas de sus canciones pero nada indicaba que hubiese alquimia en todo esto. Mientras escuchaba una canción llamada "Nuestro tema" observé que ahí abajo, justo en frente de mis zapatos había curiosamente una tortuga. Esto me recordó estrepitosamente a aquella historia que me contó mi compañero Richard. Seguí las instrucciones que entonces me indicó: -si-gue-a-la-tor-tu-ga...- Esta canción se convirtió entonces en un tunel, un camino que existía a medida que seguía su rastro.

La canción iba culminando y a su vez el camino se desvanecía; claro, yo estaba guiándome por la música, siguiendo cabizbajo a una tortuga, no sabía dónde me encontraba, así que levanté la cabeza, y Silvio en ese momento terminó de cantar. Mala suerte tuve, ya que choqué en pleno silencio con Na-lü (aunque en ese momento desconocía por completo su identidad) armando un gran escándalo, pero ella me besó, me cogió de la mano, y terminamos de ver el concierto juntos.

Más tarde revisando mis apuntes descarté que aquello fuera magia o alquimia, no correspondía con ninguno de los cánones establecidos. Lo más extraño fue que al conseguir la grabación de aquel concierto, descubrí que aquella canción no aparecía. Curioso, ¿verdad?.

01/02/2006 01:08 #. Tema: Anecdotario Hay 5 comentarios.

Silvio de oidas (II)

A la vuelta del viaje [1] a Chile continué con mi trabajo. Todo era más real con ella a mi lado. Revisando mis cartas, agrupándolas, encontré una de Benedetti, que por el año 1991 ya era una antigüedad. El papel se encontraba seco y frágil, y en el texto hallé de nuevo una señal. En ella comentaba como en una noche cenando con unos amigos en Cuba aparecieron dos jóvenes. Mario explicaba como uno de los jóvenes llamado Pablo cantaba con solemnidad, el otro -decía, lo hacía con franqueza. Hasta entonces no había observado que efectivamente "el otro" era Silvio, aunque no quedara reflejado su nombre no cabía ninguna duda de que era él.

Mario no se equivocaba, -la señal es clara, - me dije- debo encontrarlo. Pero en esta ocasión lo haría desde un barco que zarpaba de las Palmas, y al comienzo de mi viaje [1] percibí un poder nunca antes hallado ãunque muchos hombres habían hablado de él en cientos de textos. Esto retrasó la partida ya que los ungüentos y preparos para aislar la sensación, el valor específico de aquel poder, la alquimia en definitiva de aquella emoción ocuparía tarea y tiempo. Trabajé duramente para partir lo más pronto posible, los resultados fueron determinantes aunque no serían útiles hasta mucho tiempo después.

También Banedetti nos habló [2] un día sobre la voz de Silvio, decía:

su voz no es cálida ni grave ni particularmente seductora, sino más bien aguda, de un timbre casi metálico y sin embargo frágil. Al escucharlo, uno llega a temer que en cualquier momento se le quiebre, y ese riesgo ( que en su caso no es deliberadamente buscado sino más bien lo asume como algo irremediable) también forma parte de su extraño atractivo. [...] Quizá el secreto resida en que siempre transmite una gran sinceridad [...]

Una vez terminadas todas las comprobaciones zarpamos en el Noriga-Yalp, un motopesquero, mientras oía en mi reproductor de e-me-pe-trés ’La era está pariendo un corazón’. En ese momento sentí que estaba huyendo de algo.

___________

1. ’Al final de este viaje’, una canción.
2. Silvio por Benedetti .

06/02/2006 00:15 #. Tema: Anecdotario Hay 8 comentarios.


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